Crónica
A finales del mes de Mayo comenzamos un taller de grabación de campo en el Museo Comunitario de la Isla Maciel, con estudiantes de la Escuela de Educación Secundaria N.º 24.
La propuesta del taller, a cargo de Pablo Bas, con la participación de Camila Juárez., Sira Nasokko y quien escribe Raúl Del Mestre, era reunir un grupo de estudiantes de la escuela para realizar recorridos por el barrio realizando grabaciones de campo, con equipos portátiles y celulares, para luego escucharlas y confeccionar un mapa sonoro.
La planificación que Pablo había realizado consistía en retirarlos de la escuela y reunirlos en el Museo Comunitario de la Isla, ubicado en la cercanía, para desarrollar la actividad.
Luego de cumplimentar los requisitos y autorizaciones establecidas por la dirección de la escuela, salíamos con el grupo hacia el museo, caminando cinco cuadras aproximadamente. Ese recorrido ya era parte de la actividad, al menos pude percibir el interés de los alumnos en esta actividad, poco usual y ciertamente especial.
Me sorprendió mucho el conocimiento que tenían los chicos del barrio, y de las personas que saludaban porque se conocían.
El barrio es pintoresco, con sus casas, algunas revestidas de chapa como puede verse en La Boca, otras con murales pintados, algunos por los mismos alumnos, y la cercanía al río y los puentes famosos que conforman la postal conocida de La Isla Maciel y La Boca.
Ya en el Museo Comunitario, se presentó la actividad, planificando conjuntamente con los mismos estudiantes los posibles recorridos que realizaríamos para registrar sonidos. La explicación inicial consistió en la presentación de la actividad, escuchando y viendo en la pantalla mapas de lugar. También definir lo que significa la grabación de campo, su utilidad y cómo realizarla desde los equipos celulares que cada uno tenía y además compartiendo los nuestros. Algunos detalles técnicos fueron explicados, como ajustes de niveles de grabación, orientación y manipulación del equipo y duración de los registros, entre otros. El entusiasmo fue notable desde el primer encuentro, realizaríamos cuatro finalmente según lo planificado.
La directora del Museo Comunitario fue especialmente cálida en el recibimiento de los chicos y el equipo de trabajo, no sólo brindando este lugar, sino también ayudando con todos los elementos necesarios ( proyector, pantalla y equipo de sonido). En todos los encuentros preparaba un té calentito para los estudiantes que compartíamos con algunas galletitas. Su amor por la educación y por estos era notable, al igual que el personal de la escuela.
Realizar una actividad de esas características constituye un desafío importante, porque la preocupación por el interés de los participantes es mucha; puesto que al salir del ámbito escolar en un marco de actividad educativa y de investigación, genera incertidumbre a la hora de evaluar las estrategias a aplicar. Estas tienen que arrojar resultados valiosos para los chicos y para el ámbito educativo escolar.
A favor de esta idea está el hecho de que retirarlos de la escuela por un momento, planteándoles una actividad diferente a la cotidiana, estimula una atención distinta, la cual bien aprovechada se traduce en un trabajo productivo.
Los estudiantes expresaron un interés particular en los puentes, al verlos en el mapa que Pablo les mostraba, en el inicio de la actividad , haciendo referencia a que luego de grabar sonidos en las caminatas que haríamos, estos podían escucharse en marcadores ubicados en el mismo.
1er. Recorrido
Salimos a realizar registros sonoros en las cercanías del Museo Comunitario ( donde se centraban nuestros encuentros).
Ya habíamos verificado que pudieran grabar con sus celulares y con nuestros equipos, los cuales compartiríamos con ellos.
Llegamos al río, en la costanera donde había un pequeño muelle y grúas bastante viejas, de color amarillo y rojo. El paisaje era muy lindo y ofrecía la variedad necesaria para grabar sonoridades muy diversas, ya que escuchábamos ruido de fábricas, alguna embarcación pequeña que pasaba, la circulación de camiones que tocaban bocina al ver la actividad que estábamos realizando y mucho más.
Se mostraron entusiasmados enseguida con la idea de grabar. Realizaron una verdadera exploración sonora. Orientaban los equipos hacia ruidos que detectaban, se desplazaban y grababan sus pasos, golpeaban los hierros de las grúas para registrarlos y por supuesto abundaban las voces y sonidos hablados entre ellos.
Los sonidos grabados se escucharon luego en el museo y se reforzaron algunas consignas ya establecidas.
2do. Recorrido.
Esta vez fuimos hacia la zona de los puentes, pasando por una plaza en la cual realizaron grabaciones del ambiente, las plantas y de las voces.
A orillas del Riachuelo, en un muelle ubicado entre los dos puentes, nuevamente fue protagonista la exploración sonora. Ya habían experimentado cómo se grababa, qué detalles tendrían en cuenta y continuaron entusiasmados.
En esa parte del río hay una canoa que cruza al otro lado y es utilizada habitualmente. Los chicos recorrieron el muelle y grabaron sonidos del metal y de la actividad que se registra en el lugar.
Siempre presente las bocinas de los camiones que pasan por el lugar; estas están presentes en varios registros.
Luego fuimos a hacer una caminata por el puente Avellaneda, y las grabaciones fueron abundantes y variadas: voces, pasos, exploración sonora y mucho más.
De regreso en el museo, nuevamente se escuchó el material grabado y entre otras cosas surgió la idea de visitar en el próximo encuentro el Club San Telmo, porque este al igual que los puentes era de interés para los chicos.
Nosotros imaginábamos al club como una fuente muy rica en variedad de sonoridades, interior reverberante, la cancha con un espacio abierto grande y quizás jugadores entrenando.
3er. Recorrido.
Finalmente, luego de la gestión de Pablo con los permisos correspondientes, fuimos al club San Telmo, previa planificación en el Museo Comunitario, como hacíamos habitualmente antes de cada salida.
Los alumnos estaban especialmente motivados, se sentían identificados en el club, es parte de su historia.
Los primeros registros fueron tomados en la cancha cubierta, y aquí nos dividimos en grupo y comenzaron los registros del lugar. Realizaron grabaciones recorriendo el espacio, hablando, golpeando las chapas y experimentando.
Luego al salir algunos fueron hacia la pileta y tomaron registros del agua moviéndola con un lápiz.
En el estadio se encontraba entrenando el equipo de fútbol y entonces tuvieron oportunidad de realizarle una entrevista a un jugador, quien amablemente participó de la experiencia. Estas fueron tal vez las primeras grabaciones de entrevistas que realizaban. Luego harían otra en la calle al pasar por un frigorífico, con los trabajadores.
Mientras tomaban los registros con el jugador, otros grababan sonidos del ambiente, subiendo a la parte más alta de las tribunas y recorriendo el lugar.
Ya en el museo, mientras compartíamos el té con galletitas, se escucharon algunos registros, compartiendo ideas de la experiencia vivida, cómo les impactó la actividad y que se llevaban de todo lo realizado.